Un proyecto ourensano de coordinación asistencial en el cuidado de heridas, premiado en el Congreso Galego de Feridas

Un equipo de profesionales de enfermería de la Área Sanitaria de Ourense, Verín y Valdeorras ha recibido un reconocimiento como semifinalista en el VII Congreso de la Sociedade Galega de Feridas, celebrado el pasado fin de semana en Vigo.
El trabajo, titulado 'Voluntad versus flujo interasistencial. A propósito de una úlcera', ha sido desarrollado por Diana Novoa Araujo, Cristina Gómez Ríos, Susana González Padrón y Eva Padrón Lloves, enfermeras del Hospital Universitario de Ourense; Navor Pereira Losada, del Equipo de Soporte de Atención Domiciliaria de Celanova, y Lucía Bruquet Costa, enfermera del Centro de Salud de Chandrexa de Queixa. La propuesta ha sido dotada con 250 euros procedentes de la VII Beca Trisquel al Cuidado de Heridas.
A diferencia de la mayoría de los trabajos que suelen presentarse en este certamen —habitualmente centrados en casos clínicos sobre el tratamiento de úlceras— el equipo optó esta vez por plantear una propuesta de mejora en la gestión del circuito asistencial de estos pacientes, con el objetivo de reforzar la coordinación entre los distintos profesionales implicados y garantizar la continuidad de los cuidados cuando un paciente es derivado, ya sea al ingresar en el hospital o al pasar del ámbito hospitalario a la atención primaria, tanto en los centros de salud como en el domicilio.
El jurado del certamen destacó precisamente el carácter innovador de un estudio centrado en la organización de la atención enfermera, en contraste con el enfoque clínico-práctico que suele predominar en este tipo de trabajos, subrayando la relevancia de la continuidad de los cuidados para facilitar el recorrido asistencial de las personas con heridas y la transmisión de información entre los equipos.
La continuidad de los cuidados: referentes y Conecta 72
Las lesiones por presión —denominación actual de las conocidas como úlceras por presión— son daños en la piel o en los tejidos más profundos provocados por una presión mantenida, ya sea sola o combinada con el roce y el desplazamiento de los tejidos. Afectan especialmente a personas con movilidad reducida, dependencia o enfermedades crónicas, y pueden originarse tanto durante un ingreso hospitalario como en el propio domicilio.
La enfermería desempeña un papel clave en su prevención, detección y tratamiento. En el hospital, estos cuidados incluyen la valoración del riesgo, la revisión periódica de la piel, los cambios posturales, el uso de superficies que alivian la presión y la planificación de las curas y de la continuidad asistencial tras el alta. En los centros de salud y en los domicilios, el personal de enfermería realiza el seguimiento de la evolución, adapta las curas, detecta posibles complicaciones y forma a las personas cuidadoras en aspectos como la movilización, la higiene, la alimentación y la vigilancia de la piel, además de orientarlas y acompañarlas a través de la labor de salud comunitaria.
Según el último estudio nacional del Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y Heridas Crónicas, este tipo de lesiones afectaban al 7,7 % de las personas adultas hospitalizadas y al 5,82 % de las incluidas en programas de atención domiciliaria desde atención primaria. Dentro de estas lesiones, las más frecuentes son las producidas por presión, con una prevalencia del 4,43 %, y la mayoría se originan en el propio domicilio, lo que refuerza la importancia de la prevención y del seguimiento desde atención primaria.
En la Área de Ourense, tanto atención primaria como el ámbito hospitalario cuentan con profesionales de enfermería de referencia en el cuidado de heridas, encargados de asesorar al resto del personal sanitario en los casos más complejos.
Además, para reforzar la coordinación entre niveles asistenciales de cara al alta hospitalaria, el Sergas dispone de un programa específico, Conecta 72, mediante el cual el personal de enfermería del centro de salud correspondiente a cada paciente contacta con él o con sus cuidadores durante los tres primeros días tras el alta, con el fin de comprobar su evolución, resolver dudas, valorar necesidades o programar el seguimiento de los cuidados indicados. En el caso de las personas con heridas, esta comunicación facilita la coordinación de las curas y del seguimiento entre el hospital, el centro de salud y, cuando resulta necesario, el domicilio.