Quiroga y Ribas de Sil adelantan la recogida de la aceituna ante la falta de lluvias

Los olivares situados entre Quiroga y Ribas de Sil, en el sur de la provincia de Lugo, viven este año una campaña de recolección distinta a la habitual. Lo que normalmente arranca a finales de octubre se puso en marcha con varios días de antelación, y desde hace aproximadamente una semana los productores de la zona ya están en pleno trabajo de recogida.
Detrás de este adelanto se encuentra una combinación de factores meteorológicos que se viene arrastrando desde hace meses: un calor por encima de lo habitual durante toda la primavera y el verano, que se ha mantenido también al inicio del otoño. Estas condiciones han acelerado los procesos naturales de maduración de las aceitunas, haciendo que el fruto alcance antes el punto óptimo para su recolección.
El color, principal indicador
En los olivares de la comarca, el estado de las aceitunas se identifica fundamentalmente por su tonalidad. Las variedades propias de la zona son, por el momento, las que muestran un mayor grado de maduración, con un color oscuro que indica que ya están listas para ser recogidas. El resto de variedades presentes en los olivares también ha comenzado a cambiar de color, aunque todavía de manera más gradual.
Este comportamiento explica por qué los trabajos de recolección comenzaron primero por las castas autóctonas del valle, denominadas mansa y brava, antes de extenderse en las próximas semanas a otras variedades cultivadas en la zona del Sil, entre ellas la arbequina y la picual.
En cuanto a la calidad del fruto, la escasez de precipitaciones ha favorecido que las aceitunas lleguen a la recolección en buen estado sanitario y con un nivel de maduración adecuado. Sin embargo, esta misma sequía está teniendo un efecto negativo sobre la cantidad de aceite que se extrae de cada remesa recogida, con rendimientos por debajo de lo que sería habitual en una campaña normal. No obstante, se espera que esta proporción mejore de forma paulatina a medida que avance la temporada.
La situación de los olivares no es un hecho puntual, sino que se enmarca dentro de una tendencia más amplia que ya se había notado en otros cultivos de la comarca. De hecho, las mismas condiciones de calor y falta de agua provocaron semanas atrás que la vendimia también se adelantase en varias zonas de la Ribeira Sacra, denominación de origen que engloba tanto a Quiroga como a Ribas de Sil, lo que pone de manifiesto hasta qué punto las condiciones climáticas de este año están alterando los calendarios agrícolas tradicionales de la zona.