'Saberes do Monte' echa a andar para impulsar la conservación y el desarrollo sostenible

La sede de la Diputación Provincial de Lugo acogió la presentación oficial de Saberes do Monte, un proyecto que durante los próximos dos años y medio promoverá la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible en cinco áreas piloto de Galicia. El acto reunió a cerca de 70 representantes de las entidades socias, instituciones colaboradoras, comunidades de montes, empresas y personas vinculadas a los territorios en los que se desarrollará la iniciativa.
El consorcio responsable del proyecto está integrado por la Fundación Juana de Vega, la Universidad de Santiago de Compostela, la Universidad de A Coruña y la Asociación Galega de Custodia do Territorio. Hasta septiembre de 2028, sus trabajos se centrarán en la Serra do Xistral, Negueira de Muñiz, Os Ancares, O Courel y la Serra da Groba, abarcando doce municipios: O Valadouro, Muras, Abadín, Ourol, Xove, Alfoz, Vilalba, Negueira de Muñiz, Cervantes, Folgoso do Courel, Oia y O Rosal.
La iniciativa cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través de la cofinanciación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), además de la colaboración del área de Medio Rural, do Mar e Mocidade de la Diputación de Lugo, Caixa Rural Galega y la Fundación Naiterra.
El proyecto apuesta por combinar la conservación de hábitats de alto valor ecológico con el fortalecimiento de las actividades tradicionales que contribuyen a mantener vivo el territorio. Entre ellas figuran la ganadería extensiva, el manejo tradicional de caballos en libertad, la apicultura y el ecoturismo, que se impulsarán bajo la marca colectiva Saberes do Monte. Además, se promoverán acuerdos de custodia del territorio, actuaciones de restauración ecológica y nuevos mecanismos de financiación destinados a reconocer los beneficios ambientales y sociales que generan las personas que cuidan el monte.
Durante la apertura de la jornada, las entidades promotoras coincidieron en defender un modelo de conservación basado en la colaboración entre administraciones, comunidad científica y población local.
En la bienvenida institucional, la diputada de Cultura, Patrimonio Histórico Artístico, Normalización Lingüística y Memoria Histórica, Iria Castro, destacó la conexión del proyecto con las políticas de apoyo al rural impulsadas por la Diputación de Lugo y puso en valor una marca colectiva que, según indicó, permitirá reconocer no solo productos agroalimentarios, sino también modelos de gestión y formas de vida ligadas al territorio y al conocimiento acumulado durante generaciones.
Por su parte, el director de la Fundación Juana de Vega, José Manuel Andrade, subrayó que los hábitats de mayor valor ecológico existen gracias a las personas que durante décadas desarrollaron actividades tradicionales en el monte, por lo que consideró que uno de los principales valores de Saberes do Monte es situar ese conocimiento y a sus protagonistas en el centro de la conservación.
También intervino el director comercial de Caixa Rural Galega, José Manuel López, quien aseguró que la entidad decidió sumarse al proyecto por compartir su compromiso con un rural vivo y una gestión sostenible del territorio, destacando además la importancia de la colaboración entre entidades para impulsar iniciativas con beneficios ambientales, sociales y económicos.
A continuación, representantes de las entidades socias presentaron los antecedentes, los objetivos y las principales líneas de actuación del proyecto, antes de dar paso a una mesa en la que participaron personas vinculadas a los cinco territorios piloto. Los representantes de las comunidades locales coincidieron en destacar que este tipo de iniciativas facilitan el acceso a conocimiento técnico y favorecen la creación de redes de colaboración que contribuyen a fortalecer la gestión sostenible del territorio.
Tras su presentación oficial, Saberes do Monte iniciará las primeras actuaciones previstas en las cinco áreas piloto. Entre ellas figuran la caracterización de los hábitats y de los servicios ecosistémicos, la búsqueda de nuevas fórmulas de financiación, la puesta en marcha de acuerdos de custodia del territorio, la restauración de espacios estratégicos y el desarrollo de la marca colectiva, con el objetivo de contribuir a la conservación de la biodiversidad y al fortalecimiento de un rural vivo y dinámico.