ADEGA presenta alegaciones a dos proyectos de almacenamiento eléctrico con baterías en Chantada

La Asociación para la Defensa Ecológica de Galicia (ADEGA) ha presentado alegaciones al proyecto GRX Belesar II, una instalación de almacenamiento de energía mediante baterías prevista en el municipio de Chantada. La entidad ecologista considera que esta iniciativa no puede evaluarse de forma aislada, sino de manera conjunta con el proyecto GRX Belesar I, que también ha sido objeto de recientes alegaciones.
Según ADEGA, ambas actuaciones formarían en realidad parte de un único macroproyecto industrial que estaría siendo dividido en varios expedientes con el objetivo de evitar una evaluación ambiental global más rigurosa.
La organización recuerda que la Ley estatal 21/2013 de Evaluación de Impacto Ambiental incluye este tipo de instalaciones energéticas entre las que deben someterse, al menos, a evaluación simplificada. Además, por su proximidad a la zona de amortiguamiento del Bien de Interés Cultural (BIC) de la Ribeira Sacra, podría ser necesaria incluso una evaluación ordinaria. Sin embargo, ADEGA denuncia que la documentación expuesta al público no incorpora ningún procedimiento ambiental ni analiza los posibles impactos conjuntos.
Los proyectos, promovidos por las empresas GR Cormorán Renovables S.L.U. y GR Charrán Renovables S.L.U., prevén la instalación de 144 contenedores marítimos con baterías de litio en una misma parcela situada en la parroquia de Pesqueiras, junto con subestaciones eléctricas, líneas soterradas y otras infraestructuras asociadas.
Desde la organización ecologista advierten del fuerte impacto paisajístico y territorial que podría suponer esta actuación en un entorno de alto valor cultural y ambiental como la Ribeira Sacra. Señalan que se trata de una instalación industrial de gran escala en un medio rural visible desde varios núcleos de población y muy próximo a un espacio protegido.
ADEGA alerta también de la artificialización del territorio y de la pérdida de suelo agrario, así como de los efectos acumulativos derivados de la concentración de infraestructuras energéticas en la zona.
La entidad insiste en que ambos proyectos comparten punto de evacuación eléctrica hacia la subestación SET Soilan II, por lo que consideran evidente que funcionan como una única actuación fragmentada administrativamente. En este sentido, critican que la tramitación por separado reduce los controles ambientales y dificulta la evaluación real de los impactos globales.
Finalmente, ADEGA reclama una planificación más rigurosa del desarrollo energético en el medio rural gallego y advierte de que no se debe convertir el territorio en “un polígono industrial al servicio de intereses especulativos, sin planificación territorial ni garantías ambientales”.