El nuevo nomenclator de Galicia cambia el nombre de tres ayuntamientos de la provincia y añade nuevas parroquias

La Real Academia Gallega (RAG) celebra la aprobación en el Consello de la Xunta de hoy de la propuesta de revisión, corrección y actualización del Nomenclátor de Galicia (NG) de 2003, que la institución le había presentado a la Comisión de Toponimia de la Xunta de Galicia el pasado 18 de julio.
La ratificación supone el visto bueno final al trabajo de los especialistas del Seminario de Onomástica de la RAG. El documento incorpora 1.665 nombres, hasta alcanzar los 42.909 topónimos que designan los 313 ayuntamientos de Galicia, sus parroquias y además los lugares o entidades de población. En cuanto a los cambios, tras el estudio detallado de 4.398 casos, la Academia propuso realizar modificaciones en unos 2.531 topónimos. Catorce corresponden a nombres de ayuntamientos, 12 tras las fusiones, 182 dictámenes son sobre nombres de parroquias o sus advocaciones y los otros 2.335 casos corresponden a nombres de lugar o entidades de población. Todos los detalles de las modificaciones pueden consultarse en este volumen disponible en la sección de publicaciones de academia.gal.
Según la Ley de Normalización Lingüística (1983), los topónimos de Galicia tienen como única forma oficial la gallega y le corresponde a la Xunta de Galicia la sanción final de las denominaciones de las entidades de población que propone la RAG, que respetan siempre las características dialectales de cada zona. El nuevo registro oficial entrará así en vigor tras la publicación en el Diario Oficial de Galicia del decreto correspondiente. El Seminario de Onomástica de la Real Academia Gallega espera que en adelante las futuras actualizaciones de este documento en constante revisión se vayan aprobando de manera anual o bienal, como sucede en otras comunidades autónomas.
Cambios en los nombres de ayuntamientos
El Seminario de Onomástica dictaminó modificar los nombres de una docena de municipios, catorce en el Nomenclátor de 2003, que no contemplaba aún la posterior fusión de Cerdedo y Cotobade y además de Oza dos Ríos y Cesuras. Para adaptarse a las Normas ortográficas y morfológicas del idioma gallego, pasan a ser Cerdedo Cotobade y Oza Cesuras, sin guion, signo que también pierde Mondariz Balneario. Más allá de estas cuestiones ortográficas, el ayuntamiento ourensano registrado hasta el momento como Riós será definitivamente O Riós, en consonancia con sus atestaciones históricas y con el uso que la población hace del artículo; el coruñés Porto do Son incorpora el artículo y se reconoce como O Porto do Son, algo que también ocurre con O Campo Lameiro, A Ribeira de Piquín y O Castro de Caldelas. Lo contrario sucede con Pastoriza, que deja atrás el artículo; Cangas añade el “apellido” y pasa a ser Cangas de Morrazo; A Cañiza restituye la forma gallega tradicional documentada desde antiguo, A Caniza; y Alfoz recupera su nombre histórico, Alfoz do Castrodouro.
El Seminario de Onomástica revisó el Nomenclátor de 2003 y realizó dos tipos de análisis: aquellos destinados a solucionar problemas de tipo lingüístico y aquellos otros que afectan a incidencias de carácter geográfico-administrativo.
Los criterios generales que los especialistas de la RAG siguen para dictaminar y, por lo tanto, modificar o mantener la forma oficial de un topónimo son cuatro: aunque el primordial es la etimología de cada una de las denominaciones, se tienen en cuenta también las atestaciones escritas en la documentación histórica, especialmente cuando la etimología es oscura; la tradición gráfica consolidada en los últimos dos siglos, y además el uso oral y escrito que la vecindad y las principales instituciones hacen del topónimo. Se procura además no realizar un nuevo dictamen en aquellos casos que presentaban dudas razonables.
Dentro del primer gran grupo de revisiones, se estudiaron 4.398 topónimos sobre los que se señalaba algún posible problema lingüístico. Casi el 60 %, un total de 2.531, fueron objeto de un nuevo dictamen. Las cerca de 5.000 incidencias analizadas en total (hay topónimos objeto de revisión por más de un motivo) se clasificaron en seis grupos generales: morfosintácticas (2.479), léxicas (927), gráficas (377), fonéticas (900), compuestas (140) y advocaciones de parroquias (128).
El mayor porcentaje de problemas que presentaba el NG 2003 se refiere a la ausencia o la presencia del artículo. Se realizaron 1.519 informes que respondían a la necesidad de incluirlo en la denominación oficial de lugares como los de O Barral, O Couto, O Curriño, O Torreiro, O Fixoi, O Ceán y As Pociñas, en el ayuntamiento coruñés de Abegondo; mientras que en otros 427 casos se dictaminó que era necesario eliminar el artículo en lugares como Vilar en el mismo municipio.
Los problemas léxicos también fueron motivo de un gran número de revisiones, más de 900. Especialmente importantes fueron las investigaciones que se llevaron a cabo en aquellos topónimos en los que se detectó un nombre total o parcialmente distinto; o aquellas en que se restituyó la forma patrimonial gallega de topónimos que figuraban castellanizados en el NG 2003, como los varios *A Rectoral que pasan a ser A Reitoral en Cabana de Bergantiños, Santiso, Xermade, Monforte de Lemos, Taboadela, Vilagarcía de Arousa, Ortigueira y Crecente.
En cuanto a los 128 problemas identificados en las advocaciones de parroquias, 80 respondían a la advocación errónea, 45 estaban castellanizadas y 3 carecían de advocación en el anterior Nomenclátor.
En la revisión del NG se advirtió además la existencia de 13.788 topónimos con algún problema geográfico-administrativo, que sumaban 16.752 incidencias. Aunque la cifra parece realmente alta, hay que tener en cuenta que el 64 % corresponde a discordancias con los datos del INE. Hay, por ejemplo, 8.817 topónimos que no figuran en la relación estatal pero que sí aparecían ya en el Nomenclátor de Galicia de 2003. En estos casos solo se deja constancia de esta circunstancia, sin que sea preciso el estudio y dictamen del Seminario de Onomástica de la Real Academia Gallega.
Inclusión y exclusión de topónimos en el Nomenclátor
Respecto a la eliminación o inclusión de nuevos topónimos, en el Nomenclátor de Galicia actualizado figurarán 7 parroquias más que en la versión de 2003. Una de ellas es A Coruña, que se refiere en términos administrativos a todo el núcleo urbano de la ciudad del mismo nombre; otra es Os Tilos, en Teo; dos pertenecen a Narón, Xuvia (Santa Icía) y Xuvia (San Martiño); y las demás son Santo Estevo y Teixeira, en Baralla; y Sevane, en Navia de Suarna.
Se dan además de alta 1.658 lugares. Algunas incorporaciones corresponden a nuevas entidades de población, si bien la mayoría son nombres de aldeas con muy pocos habitantes que se incorporan a la nueva lista autonómica gracias a la información facilitada por los ayuntamientos, el Instituto de Estudos do Territorio y las personas que colaboran con Galicia Nomeada, el proyecto de la Academia y la Xunta para la geolocalización de microtopónimos que designan fincas, montes o vegas, pero que también sirve de apoyo de cara a la corrección del Nomenclátor.
Hay así mismo 111 nuevos lugares que responden a la existencia de núcleos de casas con el mismo nombre pero diferenciados por adjetivos o locuciones adverbiales (de Arriba, de Abajo...); 33 son correcciones en la asignación de parroquia o ayuntamiento; y por último, 9 son lugares compartidos entre dos parroquias, cuando en el NG 2003 solo figuraban incluidos en una de ellas.
Teniendo en cuenta todos los diferentes posibles motivos, los ayuntamientos que más entidades de población registran por primera vez en el nuevo Nomenclátor de Galicia son Foz (176), Lourenzá (56), Narón (53), Ourol (49) y Pontevedra (47). Llaman también la atención otros casos como el de O Porto do Son, con 37 entidades de población más, entre ellas A Beira, O Campo, A Carballa, O Castro, Comandín, A Cascoña o As Crabeiras.
En lo que respecta a las bajas, se eliminaron 8 parroquias y 155 entidades de población que figuraban en el NG de 2003, gran parte de ellas por ser lugares adscritos a una parroquia errónea (80) o porque son nombres de tierras, de avenidas, de calles, de plazas, de aldeas anegadas o desaparecidas.